Jefes: reconozcamos más y mejor… ¡ya!

Lo híbrido is the new black.

Primer día laboral, primera oportunidad de comenzar con el pié derecho. Reencontrarnos en nuestros espacios laborales, que ya comienzan a tomar una nueva forma.

Lo híbrido, llegó para quedarse. Y cómo dice @berenice-bisignano-burgos «lo híbrido is the new black!»

En un acto de increíble copadez, Berenice compartió en un grupo éste documento: «El futuro del trabajo (híbrido): un modelo que se consolida en las empresas argentinas», un relevamiento realizado entre el 30 de noviembre y el 2 de diciembre de 2021 por la @universidad-de-san-andres/ y @microsoft ( quién esté interesado puede buscar más información en https://udesa.edu.ar/noticias/un-estudio-asegura-que-la-mayoria-de-los-argentinos-prefiere-trabajar-de-manera-hibrida )

Algo que realmente me sorprendió, es que más del 50% de los líderes encuestados, están preocupados por perderse conversaciones cuando están trabajando en forma híbrida.

Me dejó pensando en todo lo informal – casual – esporádico que tenemos los seres humanos y cómo eso influye en nuestro vínculo entre personas y con nuestro equipo / organización.

Y cómo eso – dado el entorno y nuestra increíble capacidad de adaptarnos, modificarnos, re enfocarnos y consolidarnos. Muchas palabras con arnos, realmente.

Hablemos de hablar

Todas palabras que apuntan a un elemento que es clave en nuestro espacio de trabajo: lo informal, el espacio casual, el radio pasillo – sin dudas está encontrando su nuevo lugar en la modalidad híbrida.

Desde chats que quedan abiertos por temas varios, a una «meet rapidita para contarte lo del finde» y otros artilugios que como personas humanas encontramos para reconectarnos.

Una vez mas, el 80% de nuestras acciones como jugadores son acciones sociales: muuuuucho de nuestro trabajo tiene que ver con lo social.

Y una parte que nos empuja y muy fuerte al compromiso con una tarea, con un equipo y con una empresa, es sentirnos reconocidos. Nuestro ego nos lo requiere. Y en la medida justa es realmente reconfortante.

Es decir, que si nos sentimos reconocidos con cierta frecuencia (muy superior a una evaluación anual, obviamente) sin dudas que eso refuerza nuestro estado de fluidez y nos permite ahondar mejor en la tarea a realizar.

Si, claro, muy lindo, pero acá venimos a trabajar.

Ahora bien, si tenemos que preocuparnos por la productividad – ¿qué espacio toma lo social y casual ahí?

Curiosamente: en todos los niveles en la organización, TODOS hemos mejorado nuestras productividades. Sin dudas, y todos lo sentimos así.

Más agobiados o cansados por la intensidad del nuevo mundo híbrido, pero sin dudas muuuuuucho más productivos.

Conclusión y sugerencias

Si compartimos una realidad similar a los encuentados en éste documento, nuestra productividad sin dudas ha mejorado, lo cual nos encuentra cierto espacio para poder planificar mejor, revisar mejor y entrar más en detalle. Sobre todo ahora que el año recién comienza.

Sabiendo que una acción de reconocimiento vale más que mil palabras, les propongo y me lo tomo también como auto-consejo, llevar adelante estos pequeños pasos:

  1. Seleccionar un liderando o colaborador con quién no hayamos tenido una charla de reconocimiento en las últimas semanas.
  2. Elaborar una lista de tres motivos dignos de reconocimiento, si son acciones específicas y puntuales, mucho mejor.
  3. Completar esa lista con una frase de expectativa futura. ésto busca alinear la acción de reconocimiento con el siguiente paso que dará el liderando.
  4. Practicar el inicio de la conversación frente a un espejo – o la misma cámara de la compu.
  5. Disfrutar la instancia de reconocimiento, conversacion, coaching y feedback con nuestro liderando o colaborador.
  6. Evaluar qué tal salió respecto de lo planeado y detectar oportunidades de mejora.
  7. Repetir una vez cada dos o tres semanas.

Si, lleva tiempo. Claro que sí. Pero vale la pena.

Liderar nuestras emociones es todo un desafío. Trabajar en que nuestros liderandos o colaboradores continúen su desarrollo como individuos y como profesionales, es nuestro mandato.

Y por supuesto que lleva tiempo, esfuerzo, errores, fracasos y sin duda una larga lista de sinsabores. Nada de lo bueno, se gana fácil.

Pero dicho ésto, la gratitud que nos llena cuando vemos que las personas con las que trabajamos evolucionan – sabiendo que parte de ese acompañamiento es nuestro – es una de las mejores satisfacciones que podemos disfrutar como líderes.

¿Y qué mejor que comenzar ahora mismo a pensar en quién puede ser la siguiente persona a la cuál reconocer? Es un primer día de trabajo. Hoy todo puede suceder. 🙂

Gracias por tomarte tu tiempo en leer ésta nota.

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