Mucho se habla de la excelencia operacional. De hecho, yo me la paso hablando de eso.

Pero….. ¿realmente se puede decir en algún momento…. “¡Lo logramos!”?

Según mi forma de ver el Universo, lo único perfecto es Dios. El resto, todos nosotros, vos y yo, podemos errar. Y a veces, con frecuencia.

¿Cómo empezar?

Cuando buscamos la excelencia operacional, tenemos que empezar bien desde el principio. Y para eso, nada mejor que definir un número de indicadores que me permita ver cómo van las cosas.

Algo entre 5 y 10, no más de eso.

Si estuviéramos en la cabina de un piloto de un avión, te diría que entre 100 y 300. Pero por suerte, no es nuestro caso. Con una buena cantidad de indicadores podemos ver cómo empiezan las cosas, como siguen las cosas y cómo terminan las cosas.

Un ejemplo

Tenés un equipo de trabajo que tiene algo de rotación. Para empezar, medí cuántas personas necesitás incorporar y cuántas personas ingresan en el día que las necesitas. Ya van 2 indicadores. Ambos, de inicio.

Después, seguro que algo de lo que hacés se mide: cantidad de una cosa y calidad de esa misma cosa. Y podemos agregar algo que te garantizo te va a servir y mucho: qué tal la están pasando las personas de tu equipo. Con ésto, tenemos 3 indicadores más, van 5. Éstos tres, midiendo cómo van las cosas.

Por último, como terminan las cosas que hacés: la entrega a tiempo y la satisfacción de quién recibe lo que hacés. Ahora sumamos éstos 2 indicadores y son 7 en total. Éstos 2 últimos son de cómo termina lo que hacés.

¿Nada más que ésto?

No, tranquilo. Con tener historia (un par de semanas, un par de meses, un par de años), ya tenés más que suficiente como para poder ver qué podés agilizar, dónde están los principales problemas y por dónde podés empezar.

A medida que avance el tiempo, seguro vas a ir incorporando algunos indicadores mas, como también cambiando la forma de medir los datos actuales y por supuesto, eliminando lo que ya no necesites.

¿Y con el resto de los datos que tengo, que hago?

En un principio, te diría que nada. Porque es muy frecuente, y lo sé por mi experiencia en áreas de contact center, que podés obtener datos de todos lados y existen muchos datos que se generan.

Ahora, que eso sea información, es otra cosa distinta.

KISS…..

Y a ésta altura del post, KISS pueden ser dos cosas:

  1. la canción de Tom Jones – o la versión de Prince que cada tanto escucho en la radio

  2. el grupo de rock donde Gene Simmos saca la lengua

Y nada de ésto apunta a lo que te quiero dejar como conclusión…..

Hay una frase en inglés, que es KISS y es “Keep it simple, stupid”. Si, es un poquitín fuerte, pero es sumamente útil.

Mantenelo simple. Siempre. Y hacer las cosas para que sean simples, no es tan sencillo.

Conclusión

Podemos lograr la excelencia operacional, sin dudas. No es algo fácil, ni algo que se logra en dos días. Lleva tiempo, lleva buen criterio, esfuerzo y astucia, constancia y sagacidad.

Y si algo me dicen mis 20 años de liderar equipos de todos los tipos, colores y sabores, es que la excelencia operativa empieza desde nosotros. De las actividades que realizamos y de cómo simplificamos lo complejo para que funcione bien.

Y eso, mis amigos, es algo muy difícil de conseguir solo. En equipo, sin dudas que se logra.

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