En las charlas, clases y cursos que dio, frecuentemente me pregunto a mi mismo como a la audiencia: ¿qué nos motiva?

Hay varias cosas, muchas, de hecho. Y pueden dividirse en extrínseca – que vienen desde afuera – o intrínsecas – que vienen desde dentro.

Las motivaciones extrínsecas sin dudas funcionan, como los premios y los bonos, el tema es que sacás eso y la motivación se va al piso.

Ahora…. con la motivación intrínseca es otra cosa.

Autodeterminación o SDT

No es para nada nuevo, pero muy seguramente no lo habías leído. Y por eso te lo cuento: para que lo apliques ya mismo en vos mismo como en tu equipo – más aún en un contact center, área de experiencia o equipo de ventas y atención. Y más aún en momentos de crisis como estamos viviendo.

Van por ahí – en el milenio pasado (donde yo nací, casi me siento un dinosaurio) – tanto Edward L. Deci como Richard M Ryan han aportado mucho al mundo de la motivación intrínseca a partir de sus trabajos en la teoría de la autodeterminación o SDT (Self Determination Theory).

¿Qué dice?

La teoría dice que la motivación se produce cuando hay autonomía, competencia y relación. Y en criollo, es…..

Autonomía: tengo la posibilidad de decidir algo. Imaginemos que tengo que mover una palanca y no puedo decidir siquiera cuando. ¿Eso va a ser motivante? Seguro que no. Ahora… si puedo tomar decisiones con cierto grado de libertad, entonces si.

Competencia: conozco mi trabajo. Si hace 5 años que estoy haciendo exactamente lo mismo, y no tengo idea de por qué hago lo que hago o en qué aporta al panorama más grande, no voy a estar motivado – voy a ser una maquinita. Ahora, si conozco todos los días un poco más y aumenta mi grado de habilidad en mis tareas, sin dudas que voy a involucrarme y comprometerme más.

Relación: puedo compartir lo que hago. Somos seres sociales, sin dudas. Imaginemos que hacemos nuestro trabajo en un segundo subsuelo (me ha tocado eso) y no tengo contacto con ningún ser humano, muy seguramente voy a ver todo como gris y sin ganas de hacer nada. Ahora, si tengo la posibilidad de compartir y colaborar con otros para llevar adelante mis tareas, sin dudas que voy a querer hacerlo.

¿Y ahora que hago?

Hay algo que yo hago, y que todos podemos hacer. Y vos, que estás leyendo ahora, también. Y es muy fácil. Nada de mandar cohetes a la Luna ni aplicar una fórmula científica.

Es seguir tres simples pasos, que te permitan crearte y crear – tanto para vos como para tu equipo de trabajo – un ambiente que facilite que las personas nos motivemos intrínsecamente a hacer lo que necesitamos y queremos hacer.

Primero paso: autonomía.

Delegá, dale. Dale una oportunidad a la gente con la que trabajás a que tengan un poquitín de autonomía en lo que hacen. Con tu supervisión, por supuesto – ya que lo que se delega es la tarea, no la responsabilidad. Pero delegá. Y confiá en tu equipo, que por eso es tu equipo.

Segundo paso: competencia.

Enseña, como profe. Cuando enseñamos algo, también estamos re-aprendiendo con otros condimentos. Generá espacios de aprendizaje para vos en cuanto a cosas que necesitas saber para tu trabajo, como también enseñále a tu equipo un par de trucos. Tranquilo, no todos, sólo algunos. Acordate que el conocimiento es lo único que se multiplica cuando se divide.

Tercer paso: relación.

Compartí, tanto lo bueno como lo malo. Nos encanta vivir en sociedad, y más aún si nos une el lugar de trabajo y las tareas que realizamos. Date la oportunidad de compartir con tu equipo algo que no sepas, así de paso no te ven como un imposible. Generá un momento para escuchar lo que alguna otra persona quiera compartir.

No es magia, es práctica

Te propongo lo siguiente: ahora mismo, mientras estás leyendo, tomá un papel y una birome. Anotá las tres palabras Autonomía, Competencia, Relación. Y debajo de cada una de ellas, anota una acción que vas a hacer ésta misma semana.

Y el Viernes, antes de terminar la jornada, fijate si ya tachaste esas tareas o todavía siguen pendientes. En cualquiera de los casos, el Lunes que viene volvé a hacer el ejercicio.

De ésta forma, estas generando las condiciones para que tu equipo se motive a si mismo, y que vos puedas liderar un grupo de personas que encuentran – en su lugar de trabajo – un gran líder y un lugar por el que vale la pena desafiarse y comprometerse.

Como receta de médico, tomate al menos 4 semanas para empezar a ver los efectos. Vas a ver que no es magia, es práctica.

Y dentro de un mes, escribime contando los resultados. Vas a ver…..

No es magia, es práctica.

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