El monomito o para qué queremos a héroes en nuestra capacitación

El primer paso

Cuando estamos pensando en cómo ponerle onda a nuestra próxima actividad de capacitación, podemos tomar mano de un concepto del cine: El camino del héroe.

¿De qué se trata?

Joseph Campbell – antropólogo y mitólogo estadounidense (según puedes encontrar en wikipedia) – habla de aquellas circunstancias que el héroe debe transitar para convertirse en héroe.

La cuestión es que ningún héroe sabe que lo es hasta que se transforma en tal. Y para ello, la experiencia es indispensable.

3, un número que se repite.

Al dividir el camino del héroe en tres grandes partes – la salida, la iniciación y el regreso – Campbell nos da una gran pista de cómo aumentar la capacidad de nuestra capacitación para perdurar en el tiempo.

Sabemos que al momento de salir de su zona de confort, un entrenando/a/e – por el mismo motivo que en gestión del cambio existen barreras – va a requerir de un poco de tiempo y esfuerzo personal. Y seguramente no creerá aún que está llamado a la grandeza de masterizar tal conocimiento.

El inicio

Es aquí donde podemos mostrar el camino, mas no los pasos. El destino final pero no el detalle de cada pequeño avance. Eso dejarlo a la sorpresa del participante.

Siendo nosotros la representación de esa entidad que guía al colaborador/a/e, a medida que tal persona vaya dando sus primeros pasos, empezará a vislumbrar la posibilidad de ser el o la indicada para esa habilidad.

La actividad

Cuando estamos en el centro de la instancia de aprendizaje, es cuando nuestra/o/e colaborador/a/e disfruta de cada batalla ganada, cada momento de superación y de su propia transformación en ser quién ahora es quién posee tal habilidad, conocimiento o actitud.

El reconocer los avances y el grado de avance, le da la oportunidad de poder seguir apostando a el siguiente esfuerzo, sabiendo que es capaz de todo.

Hasta acá, todo muy bonito. Esa persona que nos acompaño en ésta actividad de aprendizaje, completa sus tareas y se recibe con honores. ¿Fin?

El regreso

Para nada. En ésta instancia es cuando necesitamos apropiarnos de la etapa llamada El Regreso.

Si coinciden en mi opinión, lo mejor que puede pasar luego de un entrenamiento es que quién participó vuelva a su espacio de trabajo y sea un propulsor del cambio. Un testimonio vivo de lo que experimentó, y que renueve la llama de esa habilidad o conocimiento en su entorno cercano.

Sin dudas que si. Ahora, eso solo porque lo pensemos – no sucede.

Algunas ideas

Pensar en qué herramientas puedo brindarle a esa persona para que replique lo vió / sintió / superó es algo que necesitamos agregar a nuestro diseño instruccional. Algo que permita que esa intención que comenzó en el entrenamiento desborde sobre el equipo.

Una insignia que demuestre el nivel de conocimiento en un tema, ser nombrado el lugarteniente de un proceso, establecer una serie de contactos posteriores que refresquen y revaliden tal conocimiento / habilidad, son elementos que necesitamos agregar como parte de nuestro entrenamiento.

Un proceso que nos permita seguir generando ese compromiso en nuestros colaboradores, que den seguimiento a esa motivación, es sin dudas lo que hoy te convoco a que realice.

El cierre

Y para finalizar, una pregunta abierta:

¿Cómo haces que tus héroes / heroínas mantengan viva la llamada para con el resto del equipo?

Soy todo oídos…. u ojos, en éste caso.

Gracias por tomarte el tiempo de leer ésta nota.

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